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El observatorio opina

19 de Diciembre de 2013

La República de Moldavia; ¿Nuevo objetivo de Rumanía?

Jorge Garris Mozota
Comandante de Ingenieros
Doctor en Historia. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.

Continuando con los ejemplos del pulso entre Rusia y la UE por el control de los países fronterizos de la Europa Oriental, antiguas Repúblicas Soviéticas, se va tratar a continuación del asunto de la República de Moldavia.

Desde que declaró su independencia en 1991, tras la disolución de la URSS, formó parte de la  Comunidad de Estados Independientes celebrándose en aquellos momentos un movimiento político y social en pro de la reunificación con la que había sido su patria común, Rumanía, cuando formaba parte de ella como la región de Besarabia. No obstante, tras la celebración por ese motivo de un referéndum en 1994, el resultado fue la conservación de su independencia.

El 17 de diciembre de 2006, se celebró otro referéndum, pero esta vez en la que era la República Moldava del Transniéster, para confirmar la independencia de Transnistria, con una amplia mayoría de votos,  de la República de Moldavia. Ésta quedó desde entonces entre dos países de intereses geoestratégicos diferentes: los de Rumanía, respecto a la UE y EEUU; y los de la Transnistria, respecto de Ucrania y Rusia.

En ese escenario de lucha por el poder regional, las fronteras entre Rumanía y Moldavia -que datan del Tratado de Paz de 1947, cuando el país había sido entregado “de facto” al poder soviético- nunca han estado claras ni aceptadas para una parte considerable de la población y clase política rumanas, ya que se configuraron según lo planeado en la Conferencia de Postdam en 1945. Sirva de ejemplo la negativa por parte del presidente de Rumanía, Traian Basescu, de firmar el Tratado de Fronteras con Moldavia en el año 2008.

Desde ese momento ha existido en la agenda gubernamental la intención, a veces no excesivamente publicitada, de iniciar los trámites para un acercamiento de aquella a Rumanía, hasta llegar a las declaraciones del presidente Traian Basescu de que “la unión se hará efectiva”, y de que: “Yo quisiera que todos los rumanos vivieran en un solo país, que para ellos solo hubiera una nacionalidad. Al término del período presidencial yo estaría muy contento de ser ciudadano de Moldavia. Si no es posible una nacionalidad única para los rumanos a ambas orillas del Prut, pues yo quisiera tener doble nacionalidad”, dirigiéndose a la población moldava, mayoritariamente de etnia rumana (en convivencia con otras como la rusa, ucraniana, alemana, búlgara, serbia y turca) y que habla el idioma moldavo, que es como allí se llama al rumano. Este hecho provocó reacciones por parte de las autoridades rusas, que consideran dicha actitud como una agresión a sus intereses regionales.

Para muchos analistas, no deja de ser un intento, por parte del presidente, de aferrar su poder en el país, ya que pertenece al Partido Demócrata Liberal (PDL), mientras que el Primer Ministro es Victor Ponta del Partido Social Demócrata (PSD). Basescu fue destituido dos veces, en 2007 y 2012, volviendo a su cargo en agosto de éste último año. De igual modo, y haciendo un guiño a los sectores más conservadores del país, está decidido a impulsar una política exterior de expansión y de liderazgo regional a costa de Moldavia y de Hungría, todo lo cual ha llevado al gobierno rumano a distribuir, desde el 2007, pasaportes del país por Moldavia, Ucrania y Serbia. Esta acción se ha llevado a cabo a cuenta de; por una parte, la existencia de etnias de esos países en Rumanía, y por otra, a la intención de servir como puerta de entrada “rumana” en la UE, lo cual ha provocado irritaciones en las autoridades Moldavas, que sueñan con tener su propio acceso a la Unión.

Todo hace pensar que este órdago lanzado por el presidente Basescu, de cara a la comunidad internacional, y más concretamente dirigida a la UE, no estará en contra de la aceptación del resultado de una consulta al pueblo moldavo sobre el tema en cuestión, contando con el apoyo de Rusia en aras de conservar su integridad territorial, tal como manifestó el canciller ruso Serguéi Lavrov.

La acción política por parte de Rumanía tiene una serie de antecedentes destacables, como son el hecho de que el Partido Comunista de la República de Moldavia tiene un marcado carácter nacionalista pro-ruso y anti-unionista, mientras que la oposición es la que cuenta con el apoyo de Rumanía para desestabilizar el gobierno moldavo, como se vio en las ayudas económicas del presidente Basescu a los partidos anti-gubernamentales, y las manifestaciones pro-Rumanía que acontecieron cuando se celebraron las elecciones del 5 de abril de 2009, en las cuales ganó el Partido Comunista y donde hubo acusaciones de fraude por parte de aquellos.

En España existen censados en el presente año unos 17.000 moldavos frente a los cerca de 700.000 rumanos, que en Aragón se convierten en cerca de 400 y 70.000, respectivamente.  No deja de ser significativo a este respecto el hecho de que la corriente general de opinión sobre el tema tratado en el lado de los rumanos de la Diáspora coincide a grandes rasgos con los que viven en Rumanía, es decir, una parte considerablemente mayoritaria, y por encima de las diferencias ideológicas, están a favor de la unión Rumanía-Moldavia, en el sentido de recuperación de la Besarabia perdida con su lengua daco-rumana llamada moldavo, el rumano.

19 de diciembre de 2013

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